Ráfagas I

VULNERABLE SOY…
Eduardo Díaz
Vulnerable soy a tu silencio,
arma letal como el olvido.
Recorres pausadamente
la memoria
para detenerte en algún punto
donde se confunden los contornos.
Y yo aquí,
cual junco en laguna desierta,
condenado a mecerme a tu orilla
en el intento de alcanzarte.



DESPERTAR (extracto)
Just Gafar
Algún día los poemas te sacarán los ojos
cantaba mi madre en el patio trasero
bajo la sombra oscura de los antiguos cipreses.
Yo me cubría los dedos
con la sangre caliente que bajaba por la espalda del sol
y sonreía
tratando de esconderme la temprana ceguera.


BÚSQUEDA
Luna de Nos
Hoy
no resuelvo la ausencia.
Es una mala costumbre que ahoga las horas.
Ausencia de mí misma
vacío en constante pérdida.
No es tu culpa
-nadie la tiene-
soy yo,
desde mí
que me alejo de todo
de todos
de ti...
Pero
quiero que sepas que
incesantemente
busco tu mano
para
no caer.

La Media Hora Del Marmolista

Texto original de Batania
DIARIO NEORRABIOSO

Ten cuidado, amigo,
te digo ten cuidado,
que no se te escape el ojo a la altura
del labio, que no te ajen
en surcos de ocho horas, ten cuidado
amigo, ten cuidado.
El pan se puso duro el otro siglo,
y aquí nadie confiesa
que fuimos derrotados.
Ten cuidado con ese apartamento.
Ten cuidado con esa hipoteca.
Ten cuidado con las vacaciones.
Cuidado con los hijos.
Ten cuidado.
Te hacen la vida otros.
Te hacen felicidades de juguete.
Te pasan su película tan rápido,
no sé si me explico, tan rápido…
Apenas te das cuenta,
de ti no queda nada
sino la media hora de trabajo
que en la tumba invirtió el marmolista.

Juguemos

Relato corto de Rafel Calle

De acuerdo, juguemos. Rivales, casi desconocidos. Y se abre el telón.
Qué te parece una dualidad, por ejemplo. Partamos del ahora, lo demás importa menos, exactamente, en la medida de lo posible.
Me he jugado de todo. Hasta dinero. El dinero nunca fue fundamental. Prefiero jugarme la vida, o sea, lo que quede de mi tiempo. En realidad a ti te pasa lo mismo. Creo que soy un gran jugador. En algunos juegos un primer espada, eso es obvio, aunque puede que no sea del todo cierto. Pienso que soy tan cabrito que, cuando domino el juego (solo me interesa eso, dominarlo), pierde la frescura y, aparece la pereza, sin remedio. Nunca juego para vencer, porque no hallo nada en la derrota del oponente. El oponente no me interesa. Ni su victoria ni su derrota. Juego en contra de mí mismo. Es cierto que peco de una cruenta descortesía, porque no tengo en cuenta al adversario. Lo ignoro. Mejor dicho, ignoro sus motivaciones, sus sentimientos. En el fondo lo que hago es intentar abrumarlo con mi repelente suficiencia. Nada más. El verdadero motivo está en dominar algo que siempre domina a quien osa.
De acuerdo, juguemos.
Mira, me da lo mismo si me nombran ganador o vencido. Mejor dicho, aunque prefiero el plan triunfador, cuando en algunos casos he sido designado perdedor, ello me ha servido para redimir algunos de mis pecados. Soberbia, petulancia, narcisismo, egocentrismo, pasotismo y un largo tran tran de ismos. Sacarle jugo a la derrota es un don que sé explotar.
De acuerdo, juguemos.
Me extraña, la verdad, esa explosión de talento, porque digan lo que digan, lo que pintas es verdad y es muy bueno. Tanto que, al saberlo, me he quedado de piedra. En ese retrato yuxtaponiendo dos imágenes, el espejo y su reflejo, te luces. Dos imágenes muy parecidas. Tal vez demasiado, pero eso es otra cuestión.
Por esta vez te ha salido bordado, pero una flor no hace verano. Veremos...
...
Habrá que desperezarse, porque tienes tanto miedo como yo. ¿Sabes? significas superación, angustia, reparto, abnegación.
...
Lo malo es que yo significo lo mismo. Y sí, creo que eres un ser humano notable. A pesar de todo.

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Engendro soñador mutable, de efectos secundarios impredecibles.