Operación Pandemia

HARTOS YA DE LA GRIPE A ... LLÁMESE COMO SE LLAME

Madame Fatale

PÉGAME,
aunque no me ames.
Como lo hace Madame Fatale
cada jueves por la tarde.

Pégame
mientras los remos bailan
levantando pequeñas nubes de polvo.

Con tu coño abierto
señalando el Edén,
sin encontrar maneras de explicarlo.

¡Pégame!
Antes de que los hijos lleguen
disolviendo nuestros rostros
y me ponga el traje.

enolsanyago

¡Este fin de semana comienza La Liga!

TETAS, FÚTBOL Y CAÑAS
Un varón no nace con el típico pan debajo del brazo. Nace con un balón en los pies. Este objeto esférico, se demostrará con el tiempo, no es otra cosa que una herramienta de hipnosis que genera en el varón un efecto inmediato y vitalicio: la parálisis cerebral. En los primeros años de vida (hecho comprobado tras muchas investigaciones de campo), los niños odian a las niñas. Porque mientras ellos corren detrás del extraño objeto, le dan cabezazos y se molestan en que no pase la línea delimitada por tres palos, ellas no hacen otra cosa que cambiarles de vestido a tétricas figuras plásticas de piernas largas y cabellos preferentemente rubios, y darles de comer a macabros bebés que, cada vez con más realismo, lloran, cagan y dicen de forma enlatada “ma-má”. Este comportamiento se mantiene inalterado unos once años, momento en el cual, a ellas comienzan a surgirles curiosas protuberancias entre el cuello y el ombligo. Son TETAS. Esta curiosa forma corporal, de la que carecen los varones en su mayoría, induce de inmediato un recuerdo en ellos: la lactancia. La lactancia es una de las pocas épocas plenamente felices del ser humano. En ella sólo te dedicas a chupar, comer, eructar y dormir. El auténtico paraíso. Y aquí empieza la verdadera competición. Ellas se percatan de su nueva arma de poder. Y se han pasado años viendo como ellos se matan por una pelota. El objetivo empieza a ser cazar al mejor de cada especie. En este momento empieza la frenética lucha que desembocará en seguir la línea: pareja-centros comerciales-matrimonio-hipotecas-niños-muerte. El binomio fútbol-tetas marca la vida del varón durante casi toda su vida. Es apenas incapaz de tener otras inquietudes, generar otros tipos de conversación, pensar más allá de estos dos fenómenos. La mujer no entiende bien este concepto, pero lo asume dado que tan escasa actividad cerebral hace que sean más sencillos sus propósitos de Seguridad y Procreación. Pero nada es perfecto en esta vida anunciada. El fútbol es uno de los deportes pseudo-gays más extendidos: veintidós jovencitos multimillonarios en calzoncillos corren desesperados y sudorosos tras ese esférico que no deja de moverse con el único fin de estamparlo contra una red para saltar, abrazarse, besarse, bailar y lo que surja. Los varones, confusos, notan cómo desearían formar parte de esa bacanal de alegría y gozo. Y ante el nacimiento de esa incipiente bisexualidad, generalizada en el género, se inicia la necesidad de BEBER. ¿Lo más barato? Las CAÑAS. Las borracheras lo justifican todo: desde la exaltación de la amistad a los cantos regionales, pasando por las descalificaciones a la autoridad. Así, también los arrebatos bisexuales estarán justificados. Eso sí, sin mariconadas.
Aproximadamente, un 20% del género masculino no entiende este patrón. Curiosamente son los raros, inadaptados e invertidos patológicos en la mayoría de los casos.

¿Se volverá loca Nuria Ruiz de Viñaspre?

Durante el periodo estival me han dicho: "Si no puedes escribir mejor que ell@s, vuélveles loc@s". Y, como podéis comprobar, he regresado con la intención de hacer cambios día sí, día también. Que no cunda el pánico. Me doy de plazo hasta el 31 de Agosto para encontrar una solución que me satisfaga. Puede que esta nueva imagen de CALLE 73 sea ya la definitiva para la Nueva Temporada de "Arrasando Con Quien Se Atreva A Recitar O Publicar"...o puede que no. No me pidáis que me fie de mí mismo porque ya es demasiado...

La quinta planta

Aquí se llora solo.
Aquí se sufre solo.
Aquí sólo se mira
al otro lado del cristal
inútilmente
porque allí,
en la otra parte,
al otro lado
nunca hay respuesta;
sólo está el niño
solo.
El niño solo
y la muerte
jugando
entre sus manitas blancas.
la muerte trepando por sus piernas.
La muerte
mirándote a los ojos
ya instalada
en la mirada abismal del niño
que te mira
serio, mortal y blanco
al otro lado del cristal.
Y solo.
Aquí
se muere
solo.
Andrés Aberasturi
Hablando Solo
2008

De paseo por Oenlaffken

OENLAFFKEN
No sé qué espero encontrarme en Oenlaffken.
Ni si podré cruzar fronteras
acompañado por este ejército de moscas
hambriento de carne
en descomposición.
Pero sé desde niño
que darse la vuelta está prohibido.
Y que puedes jugar siempre,
mientras no se haga la noche.

ON/OFF
En mis maletas
los libros comenzaron a ocupar
más sitio que la ropa.
De mi vida,
se bajaron
los
i
d
i
o
t
a
s.

eS

La civilización del consumo

A veces, al fin de la temporada, cuando los turistas se iban de Calella, se escuchaban aullidos desde el monte. Eran los clamores de los perros atados a los árboles. Los turistas usaban a los perros, para alivio de la soledad, mientras duraban las vacaciones; y después, a la hora de partir, los ataban monte adentro, para que no los siguieran. Eduardo Galeano. El Libro de los Abrazos. 1989.          

Ya va siendo hora

A Carlos Lago no le gustaban las viejas. Retorcía cada centímetro de piel al cruzarse con una. Y más si la desagradable coincidencia se daba en bodas de íntimos comunes. Era inevitable la inquisitoria cuestión: "Carlitos, ¿tu serás el siguiente, no? Ya va siendo hora...". Al margen de esa manía por diminutizar personas, a Carlos Lago no le gustaba llevar reloj, ni sabía nada de horas. Tan sólo que el agua no brota sin fisuras y que, desde siempre, le fatigan los nombres. Todo cambió cuando comenzó a asistir a funerales. Sonriente, afirmaba entre los más longevos: "¿Tú serás el siguiente, no? Ya va siendo hora...".
eNoLsAnYaGo

Cambios

CAMBIAR
(del galolat, cambiare)

1. Dejar una cosa o situación para tomar otra.
2. Convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria.
3. Dar o tomar algo por otra cosa que se considera del mismo o análogo valor.
4. Dirigirse recíprocamente gestos, ideas, miradas, sonrisas, etc.
5. Modificarse la apariencia, condición o comportamiento.
6. Mudarse de ropa.



2 poemas y un otoño que ya tarda

Venezia
A veces
cuando miro
me siento
como esas casas
con las persianas bajadas
y nadie dentro.
Se hunden los cimientos
y las mareas siguen altas.
Venezia se desvanece.

Alta Mar
Hay días
en los que no hay nada que decir.
Días
en los que el tiempo
se traga mis relojes
y me deja recordándote sin más.
Como si limpiar petroleros
fuera cosa de poco.
Como si desollarme en cubierta
no fuese bastante.

enol.Sanyago

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Engendro soñador mutable, de efectos secundarios impredecibles.