agosto 24, 2008

Alisos Negros

Llegó el tiempo de los caracoles
y en la casa sólo habitaban
luces de luciérnaga y nubarrones grises
amenazando lluvia.
Acurrucada bajo un paraguas hecho jirones
acariciabas tu antebrazo
como muñecas de la niñez,
y apenas un hilo de voz te abrigaba:

Volverás con el albor del otoño,
lo sé…

Sintiéndote hoja de encina.

Sabiéndonos a hurtadillas
alisos negros.

Se me antoja que volverás…

Y sabré entonces qué hacer
con todo ese amor
que dejé de dar.

Fue así que tomé tu aliento
como sorbo de café,
devolviendo los suspiros a la luna
y dejando anochecer,
mientras maúllo en tu regazo.

enol.sangayo.agosto.2008

junio 25, 2008

Ráfagas I

VULNERABLE SOY…
Eduardo Díaz
Vulnerable soy a tu silencio,
arma letal como el olvido.
Recorres pausadamente
la memoria
para detenerte en algún punto
donde se confunden los contornos.
Y yo aquí,
cual junco en laguna desierta,
condenado a mecerme a tu orilla
en el intento de alcanzarte.



DESPERTAR (extracto)
Just Gafar
Algún día los poemas te sacarán los ojos
cantaba mi madre en el patio trasero
bajo la sombra oscura de los antiguos cipreses.
Yo me cubría los dedos
con la sangre caliente que bajaba por la espalda del sol
y sonreía
tratando de esconderme la temprana ceguera.


BÚSQUEDA
Luna de Nos
Hoy
no resuelvo la ausencia.
Es una mala costumbre que ahoga las horas.
Ausencia de mí misma
vacío en constante pérdida.
No es tu culpa
-nadie la tiene-
soy yo,
desde mí
que me alejo de todo
de todos
de ti...
Pero
quiero que sepas que
incesantemente
busco tu mano
para
no caer.

junio 05, 2008

La Media Hora Del Marmolista

Texto original de Batania
DIARIO NEORRABIOSO

Ten cuidado, amigo,
te digo ten cuidado,
que no se te escape el ojo a la altura
del labio, que no te ajen
en surcos de ocho horas, ten cuidado
amigo, ten cuidado.
El pan se puso duro el otro siglo,
y aquí nadie confiesa
que fuimos derrotados.
Ten cuidado con ese apartamento.
Ten cuidado con esa hipoteca.
Ten cuidado con las vacaciones.
Cuidado con los hijos.
Ten cuidado.
Te hacen la vida otros.
Te hacen felicidades de juguete.
Te pasan su película tan rápido,
no sé si me explico, tan rápido…
Apenas te das cuenta,
de ti no queda nada
sino la media hora de trabajo
que en la tumba invirtió el marmolista.

junio 02, 2008

Juguemos

Relato corto de Rafel Calle

De acuerdo, juguemos. Rivales, casi desconocidos. Y se abre el telón.
Qué te parece una dualidad, por ejemplo. Partamos del ahora, lo demás importa menos, exactamente, en la medida de lo posible.
Me he jugado de todo. Hasta dinero. El dinero nunca fue fundamental. Prefiero jugarme la vida, o sea, lo que quede de mi tiempo. En realidad a ti te pasa lo mismo. Creo que soy un gran jugador. En algunos juegos un primer espada, eso es obvio, aunque puede que no sea del todo cierto. Pienso que soy tan cabrito que, cuando domino el juego (solo me interesa eso, dominarlo), pierde la frescura y, aparece la pereza, sin remedio. Nunca juego para vencer, porque no hallo nada en la derrota del oponente. El oponente no me interesa. Ni su victoria ni su derrota. Juego en contra de mí mismo. Es cierto que peco de una cruenta descortesía, porque no tengo en cuenta al adversario. Lo ignoro. Mejor dicho, ignoro sus motivaciones, sus sentimientos. En el fondo lo que hago es intentar abrumarlo con mi repelente suficiencia. Nada más. El verdadero motivo está en dominar algo que siempre domina a quien osa.
De acuerdo, juguemos.
Mira, me da lo mismo si me nombran ganador o vencido. Mejor dicho, aunque prefiero el plan triunfador, cuando en algunos casos he sido designado perdedor, ello me ha servido para redimir algunos de mis pecados. Soberbia, petulancia, narcisismo, egocentrismo, pasotismo y un largo tran tran de ismos. Sacarle jugo a la derrota es un don que sé explotar.
De acuerdo, juguemos.
Me extraña, la verdad, esa explosión de talento, porque digan lo que digan, lo que pintas es verdad y es muy bueno. Tanto que, al saberlo, me he quedado de piedra. En ese retrato yuxtaponiendo dos imágenes, el espejo y su reflejo, te luces. Dos imágenes muy parecidas. Tal vez demasiado, pero eso es otra cuestión.
Por esta vez te ha salido bordado, pero una flor no hace verano. Veremos...
...
Habrá que desperezarse, porque tienes tanto miedo como yo. ¿Sabes? significas superación, angustia, reparto, abnegación.
...
Lo malo es que yo significo lo mismo. Y sí, creo que eres un ser humano notable. A pesar de todo.

abril 18, 2008

Todo Está De Paso En Tu Vida

Extracto de El Pensamiento Negativo
Por Risto Mejide.
No hay ataúdes de dos plazas. Hazte a la idea. Un día te mueres, y te mueres tú. En solitario. Aunque te mueras con más gente a la vez. Nadie se puede morir por ti. Morirse es como tirarse un pedo, un proceso individual e irreversible de consecuencias tan desagadables e incómodas como predecibles.
Mientras eso no ocurre, y como resultado, todo está de paso en tu vida. Todo y todos. Tus amigos, tus familiares, tus conocidos, tus parejas, tus cosas, tus casas, tus ideas, tus maletas, tus platos favoritos, tus pelos del sobaco -si fuiste a un cole de curas y aún te masturbas, los de la cabeza también-, e incluso tu propia persona, todos te van a dejar o van a desaparecr en algún momento.
Sí, estoy de acuerdo. Este punto es más jodido.
Pero si consigues asimilarlo, tiene efectos secundarios muy positivos. El primero, que no vives el fin de las relaciones como un fracaso. Te da pol culo igual, pero ya lo aceptaste como parte del trato desde un principio, con lo que el golpe suele ser algo menos duro -no mucho, pero algo ayuda, palabra-. Crecer es aprender a despedirse, y todo eso.
Pero el segundo, aún más positivo si cabe, cuando asimilas que todo está de paso en tu vida, vives cada día de ese paso como algo inesperado. Te sorprendes, te encoges de hombros y lo disfrutas, porque sabes que es probable que sea el último día de esa experiencia, persona o relación en tu vida. Pero no, al día siguiente, tu cinismo vuelve a poder contigo, y aquello sobrevive 24 horas más. Esa persona te sigue considerando parte de su vida, y tú sigues no planteándote la vida sin ella. Y lo saboreas como el polo extra aquel que te salía en el palo. Cosa que vuelve a repercutir positivamente en darle vidilla al asunto.
De este modo, paradójicamente, creer firmemente en que nada dura te ayuda a hacer que las cosas acaben durando.
Qué cosas. Jaté.

marzo 14, 2008

Spleen

Escrito por Charles Baudelaire
(La sífilis que contrajo debido a su vida desordenada,
le produjo afasia y una parálisis parcial
que lo condujo a la muerte en 1867).
Publicado sin permiso del autor, la verdad.
Reservaremos sus derechos.

Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso,
rico, pero impotente, joven, aunque achacoso,
que, despreciando halagos de sus cien concejales,
con sus perros se aburre y demás animales.
Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón,
ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón.
La grotesca balada del bufón favorito
no distrae la frente de este enfermo maldito;
en cripta se convierte su lecho blasonado,
y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado,
no saben ya encontrar qué vestido indiscreto
logrará una sonrisa del joven esqueleto.
El sabio que le acuña el oro no ha podido
extirpar de su ser el humor corrompido,
y en los baños de sangre que hacían los Romanos,
que a menudo recuerdan los viejos soberanos,
reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido
pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.

marzo 13, 2008

La Taza

Escrito por Ángel G. Robledillo.
Publicado con permiso del autor.
Todos los derechos reservados.

Desayunamos tarde
después de la tormenta.
Nos conocimos hace unas horas,
nos desconoceríamos tras el café.
Todo transcurría con normalidad.
En breve saldrías
de la cocina;
de mi casa;
del portal;
de mi vida.

Entonces ocurrió.
Cogiste su taza
de la estantería.

Su taza.

Un trozo de cerámica al fin y al cabo
un pedazo de barro
al que unas manos dieron forma
y al que sus labios dieron vida,
sorbos de café
latidos de porcelana.

Manos extrañas esta vez,
no son los mismos dedos
que me quitaban las pestañas caídas
en la batalla del sueño,
que me robaban, entre risas, las tostadas
que yo había preparado.
Que yo había preparado
para que me robaras.

No son las mismas manos
que doblaron la ropa en maletas nuevas
que guardaron las cosas en cajas viejas
que dejaron las llaves sobre la mesa
que no quitaron, esta vez
el flequillo de la cara al despedirse.

Olvidaste una taza.