Después de un cáncer de mama
Callas magnolias frente al eclipse que perdura.
Intuyes lejano el amanecer:
los olivos huérfanos de albor aúllan
junto a la vid seca.
Duermen los espejos en barbecho.
Es la sombra del mutilado la que se estremece.
En esas noches
desvistiendo penumbras,
cuerpo exilio,
cobijo amado,
aún queda sitio para un tango.
Sosteniendo la mirada
cuanto más arrecian los pasos.
3 comentarios:
bueno, muy bueno enol, y más con el trasfondo que lleva. voltios.
Me gusta, me ha tocado.
Abrazos.
Gio.
Hay cosas sobre las que urge soltar palabras. Gracias a ambos por pasaros.
Abrazo cordial.
Publicar un comentario