Juguemos

Relato corto de Rafel Calle

De acuerdo, juguemos. Rivales, casi desconocidos. Y se abre el telón.
Qué te parece una dualidad, por ejemplo. Partamos del ahora, lo demás importa menos, exactamente, en la medida de lo posible.
Me he jugado de todo. Hasta dinero. El dinero nunca fue fundamental. Prefiero jugarme la vida, o sea, lo que quede de mi tiempo. En realidad a ti te pasa lo mismo. Creo que soy un gran jugador. En algunos juegos un primer espada, eso es obvio, aunque puede que no sea del todo cierto. Pienso que soy tan cabrito que, cuando domino el juego (solo me interesa eso, dominarlo), pierde la frescura y, aparece la pereza, sin remedio. Nunca juego para vencer, porque no hallo nada en la derrota del oponente. El oponente no me interesa. Ni su victoria ni su derrota. Juego en contra de mí mismo. Es cierto que peco de una cruenta descortesía, porque no tengo en cuenta al adversario. Lo ignoro. Mejor dicho, ignoro sus motivaciones, sus sentimientos. En el fondo lo que hago es intentar abrumarlo con mi repelente suficiencia. Nada más. El verdadero motivo está en dominar algo que siempre domina a quien osa.
De acuerdo, juguemos.
Mira, me da lo mismo si me nombran ganador o vencido. Mejor dicho, aunque prefiero el plan triunfador, cuando en algunos casos he sido designado perdedor, ello me ha servido para redimir algunos de mis pecados. Soberbia, petulancia, narcisismo, egocentrismo, pasotismo y un largo tran tran de ismos. Sacarle jugo a la derrota es un don que sé explotar.
De acuerdo, juguemos.
Me extraña, la verdad, esa explosión de talento, porque digan lo que digan, lo que pintas es verdad y es muy bueno. Tanto que, al saberlo, me he quedado de piedra. En ese retrato yuxtaponiendo dos imágenes, el espejo y su reflejo, te luces. Dos imágenes muy parecidas. Tal vez demasiado, pero eso es otra cuestión.
Por esta vez te ha salido bordado, pero una flor no hace verano. Veremos...
...
Habrá que desperezarse, porque tienes tanto miedo como yo. ¿Sabes? significas superación, angustia, reparto, abnegación.
...
Lo malo es que yo significo lo mismo. Y sí, creo que eres un ser humano notable. A pesar de todo.

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Engendro soñador mutable, de efectos secundarios impredecibles.