Spleen

Escrito por Charles Baudelaire
(La sífilis que contrajo debido a su vida desordenada,
le produjo afasia y una parálisis parcial
que lo condujo a la muerte en 1867).
Publicado sin permiso del autor, la verdad.
Reservaremos sus derechos.

Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso,
rico, pero impotente, joven, aunque achacoso,
que, despreciando halagos de sus cien concejales,
con sus perros se aburre y demás animales.
Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón,
ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón.
La grotesca balada del bufón favorito
no distrae la frente de este enfermo maldito;
en cripta se convierte su lecho blasonado,
y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado,
no saben ya encontrar qué vestido indiscreto
logrará una sonrisa del joven esqueleto.
El sabio que le acuña el oro no ha podido
extirpar de su ser el humor corrompido,
y en los baños de sangre que hacían los Romanos,
que a menudo recuerdan los viejos soberanos,
reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido
pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.

La Taza

Escrito por Ángel G. Robledillo.
Publicado con permiso del autor.
Todos los derechos reservados.

Desayunamos tarde
después de la tormenta.
Nos conocimos hace unas horas,
nos desconoceríamos tras el café.
Todo transcurría con normalidad.
En breve saldrías
de la cocina;
de mi casa;
del portal;
de mi vida.

Entonces ocurrió.
Cogiste su taza
de la estantería.

Su taza.

Un trozo de cerámica al fin y al cabo
un pedazo de barro
al que unas manos dieron forma
y al que sus labios dieron vida,
sorbos de café
latidos de porcelana.

Manos extrañas esta vez,
no son los mismos dedos
que me quitaban las pestañas caídas
en la batalla del sueño,
que me robaban, entre risas, las tostadas
que yo había preparado.
Que yo había preparado
para que me robaras.

No son las mismas manos
que doblaron la ropa en maletas nuevas
que guardaron las cosas en cajas viejas
que dejaron las llaves sobre la mesa
que no quitaron, esta vez
el flequillo de la cara al despedirse.

Olvidaste una taza.

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Engendro soñador mutable, de efectos secundarios impredecibles.