Poema 0.2

Lo llaman el Paseo de los Tristes porque era la única forma de llegar al cementerio a pie.
Ahora el riachuelo contiguo se inunda varias veces al año dejando bares con terraza,
músicos sin espejo, parejas en flor y árboles aderezados con cardamomo.

Y me dices que tal vez hayas dejado la plancha encendida.
Que ayer fue eso,
un festín de carne trémula sólo apta para carroñeros.

Churchill coleccionaba mariposas.

Tú cuelgas corazones disecados de los parachoques.

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Engendro soñador mutable, de efectos secundarios impredecibles.